Arrebato

Sandra Gugliotta estrena el 11 de setiembre su tercer largometraje. En 2002 fue Un día de suerte, en 2008 Las vidas posibles y ahora llega Arrebato. La historia tiene como eje a Luis Vega (Pablo Echarri) un profesor de literatura y escritor de novelas policiales.

Presionado por su editor (Claudio Tolcachir) que no ve la hora de que por fin se ponga a escribir, buscará inspiración y material para su próxima novela analizando un caso policial de actualidad. Se trata del crimen aún no resuelto de un odontólogo, de apellido Grotzki, cuyo cadáver apareció flotando en los lagos de Palermo. El contacto con la viuda (Laura, a cargo de Leticia Bredice) abrirá ante sus ojos un panorama de sospechas y enigmas en donde la ficción y la realidad se confundirán de un modo dramático alterando la vida del escritor y la relación con su esposa Carla (Mónica Antonópulos).

No hay hechos sino interpretaciones decía Nietzche. La verdad puede no estar donde se la espera y las respuestas pueden originar más interrogantes que certezas. Cualquier hecho puede dar origen a un relato de ficción pero ¿hasta dónde los fantasmas literarios pueden cobrar vida en la propia realidad de quien los crea? Tratándose de relaciones amorosas, celos, sospechas y asesinatos no es una pregunta menor.

El profesor de literatura remarca a sus alumnos al comienzo de la película la importancia del “cómo” se cuenta una historia más allá del tema que, a su entender, podría ser cualquiera. Es decir, a partir de elementos simples y con los condimentos apropiados, un relato puede resultar atrapante de acuerdo a “cómo” se lo cuente. Esto que resulta válido para la literatura también lo es para el cine.

Gugliotta hizo centro para el casting en el tridente Pablo Echarri-Leticia Bredice-Mónica Antonópulos que venían de protagonizar el éxito televisivo “El elegido” en la pantalla de Telefé (2011).

Buscar actores convocantes, en principio, no está mal. Lo primero que busca un director es que vean su película y todos sabemos que hay nombres que, a priori, parecen atraer más público que otros. Esto, que también ocurre en el teatro, nunca es buena noticia para los buenos actores que vienen remando de abajo a la espera de poder participar en una producción comercial. No es una novedad esta concepción de los productores que hacen equilibrio con sus planillas Excel tratando de compatibilizar el arte con las finanzas.

Y si además de convocantes, son buenos actores como en el caso que nos ocupa mucho mejor. Pero no siempre estas elecciones redundan en resultados artísticos superiores.

Desde su participación en el video (dirigido por Joaquín Cambre) a partir de la canción de Gustavo Cerati “Crimen” (2006) hasta llegar a “El elegido”, Mónica Antonópulos viene desarrollando una imagen de mujer enigmática, seductora y poco confiable. Algo similar ocurre con Leticia Bredice quien además le agrega un toque de inestabilidad emocional que siempre vuelve a su personaje impredecible.

Estas características que obviamente descansan en virtudes físicas y actorales indudables y que resultan sumamente atractivas, al ser reiteradas en numerosas producciones, conforman en el imaginario del espectador un estereotipo que preanuncia un comportamiento de los personajes y le resta contundencia dramática.

De esta manera, se subestima al espectador adelantándole una información que lo priva del apasionante rol de ir construyendo gradualmente en su imaginación la personalidad de cada uno de los personajes a medida que se va desarrollando la historia.

Por otro lado, Pablo Echarri, alejado del nivel que le hemos conocido en otros trabajos, no logra aportar la profundidad emocional y la potencia que su personaje requiere. Las participaciones de Claudio Tolcachir, Gustavo Garzón y Malena Sánchez, más alejados de los estereotipos, aportan algo de la naturalidad que el film necesita.

La directora, que también ha escrito el guion con la colaboración de Sebastián Rostein, debería haber confiado más en su talento narrativo, es decir, en el “cómo” se cuenta (tal como le enseña a sus alumnos el profesor que ella misma creó) que en la capacidad convocante de los actores y en las frases marketineras como la del “triángulo amoroso”, que al igual que el suspenso, nunca llega a consumarse.

Ficha Artística / Técnica:

Título original: Arrebato
Año: 2014
Origen: Argentina
Director: Sandra Gugliotta
Actores:  Pablo Echarri, Leticia Bredie, Mónica Antonópulos, Gustavo Garzón, Claudio Tolcachir, Malena Sánchez
Guión: Sandra Gugliotta y Sebastián Rostein
Fotografía: Darío Sabina
Música: Sebastián Escofet
Sonido: Vicente D’Elia
Vestuario: Gabriela Varela
Arte: Catalina Oliva
Montaje: Juan Pablo Di Bitonto
Productores: Felicitas Raffo, Sebastian Ponce, Paula Zupnik, Sandra Gugliotta, Andrés Longares
Género: Thriller
Fechas de estreno: en Buenos Aires 11 de setiembre de 2014

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